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Mostrando entradas de 2019

Mi vecina

Tengo — y sospecho que no soy la única— una señora sentada en mi cerebro. Es esa vecina del pueblo que vive en la casa de al lado y que se sienta en el quicio de la puerta a criticar al personal.
Algunos días, me acompaña desde que me levanto. Suena el despertador y allí está ella con la sillita preparada, dispuesta a acompañarme durante todo el día, hasta que me vuelvo a meter en la cama. Para cada pensamiento mío ella tiene una opinión, para cada acto un reproche, una crítica para cada proyecto. Me cuestiona cada vez que creo que puedo conseguir algo, tanto que me hace dudar y a veces incluso desisto.

Su voz es como un zumbido constante que  revienta las paredes de mi cráneo. 
Le debo muchos logros, que de no ser por ella puede que  no hubiese conseguido. Y no se los debo porque me apoye, no, sino porque me juzga, y me hace que quiera ser mejor  tan sólo para darle a ella en las narices.
Me causa dolor, cuando me creo sus palabras, que hacen herida y  siempre van donde más duele. 
Los día…

La que es

La vida es la que es, no la que te gustaría que fuese. Esa es su lección. 
Te arrebató a esa persona demasiado pronto, cuando siempre es demasiado pronto al hablar de despedidas. 
No te llamaron después de esa entrevista, os presentasteis cientos al puesto y tú no fuiste el elegido. Terminaste aceptando ese trabajo a pesar de que no era el que soñabas cuando estudiabas la carrera, o quizá la necesidad apretaba tanto que ni si quiera tuviste la oportunidad de estudiar.  Entraste en la empresa por enchufe, lo sabes, y te escuece el orgullo cuando lo piensas. Puede que no te atrevieses ni a soñar y que te conformases con lo que pudiste hacer, planes que te morías por realizar pero que sentiste que se quedaban grandes para ti, que eran para otros.
Abandonaste y te arrepientes. No tenías el tiempo, el dinero, las ganas, la madurez, o el deseo suficiente para perseverar. 
Terminó lo que teníais, lo dejasteis, y ya ni si quiera te importa por qué.  Lo que prometía se esfumó, y te quedaste con las ma…

Los predicadores

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Caminan por ahí los predicadores del amor poema en mano, gritándole al cielo “¡Quiero enamorarme!”. Lo dicen con la boca grande y el corazón pequeño, con exceso de teoría y falta de práctica,  pilotos solitarios  de un coche que se dirige hacia un futuro idealizado sin reparar en las señales de circulación, sin parar nunca a recoger a los que hacen autostop por el camino. 
Los predicadores del amor tienen los mejores consejos sobre confianza y sinceridad, sobre pasión, rutina y entrega. Han estudiado miles de amores , fallidos y exitosos, y tienen la receta definitiva para hacer latir un corazón. Saben bien qué sobra y qué falta en cada relación ajena, cuántos segundos ha de durar un beso para considerarse perfecto, y cuál es el punto preciso en el que debe una mano rozar cualquier cintura. Conocen — con absoluta certeza — el número exacto de caricias que almacena una piel antes de reconocer unas huellas dactilares. Calibran la presión y el ritmo, qué decir en un susurro.
Recuerdan los …

La chica de cristal

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La chica de cristal se expone en un museo.  Descansa sobre la parte inferior de unacolumna medio derruida que le sirve de pedestal.
Su rostro es anguloso, igual que toda ella, un conjunto de aristas ingrávidas que forman delicados y frágiles brazos y piernas. Cabellos suaves y finos, dedos delgados y huesudos, largos, inacabables. Su cuerpo constituye un prisma de  cristal perfecto a través del cual pasa la  luz, descomponiéndose en un arcoíris de manchas de colores que se proyecta sobre el suelo de la sala.
Los visitantes del museo contemplan pasmados a la chica de cristal, admiran su delicada y frágil existencia, mientras asombrados preguntan: ¿Cómo puede alguien ser tan endeble? ¿Cómo puede estar uno tan al borde de la quiebra? ¿Tan a punto de caer? Y a la vez que se preguntan, observan a esa chica desvalida, incapaz, que lucha fatigosamente contra el vacío de una gravedad que ellos sí saben vencer,  y se sienten —por un fugaz momento— eficaces y exitosos, dueños de sí mismos y  de su…
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