El pez solo


El pez que vive en las profundidades del mar nada solo, come solo, duerme solo.

No llega la luz a su mar, los rayos de Sol no calientan, así que desarrolla una linterna. ¿Para ver a sus presas?

No.

Para ver a sus amigos, a un potencial banco de peces que le acompañe al nadar.

EL pez solo nada solo, vive solo, llora solo.

Cuando los pececillos despistados se adentran hasta el fondo del océano siguen su luz, y entonces, el pez solo, enseña sus garras. ¿Sonríe?

No.

El cree que sonríe, pero enseña sus feos colmillos puntiagudos. Y los peces se asustan y se alejan corriendo, en busca de otros peces que les protejan y acompañen en su nado.

Y sólo se queda el pez con su luz, con sus dientes y su soledad.

Sigue solo. Nada solo. Muere solo.

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