Folios en blanco.


Dicen que el escritor tiene miedo cuando se pone delante de un folio en blanco. Es mentira. Todos tenemos miedo del folio en blanco.

En algún momento todos nos enfrentamos a un vacío literario que no es más que el miedo a un futuro aparentemente vacío.

Tenemos una mochila a la espalda cargada con nuestras propias historias, repleta de libros que pueden ser de amor, de suspense, de autoayuda, novelas históricas de hechos pasados y hasta novelas negras en las que el protagonista lleva nuestro nombre. Libros que pueden hacernos reír, llorar, maldecir, añorar, amar, temblar, y un sinfín más de verbos de la primera conjugación.

Así que un día, nos vemos en la obligación de comenzar a redactar otro libro, que puede ser de amor, de suspense, de autoayuda, de aventura y hasta novelas negras. Puede ser la continuación de una larga saga o puede ser aquella novela que dinamite tu estilo anterior y que gracias a su innovación te lleve a experimentar las glorias de un Premio Nobel. También podemos quedarnos leyendo los libros de historia que llevamos en la mochila y revisar una y mil veces esos hechos ya ocurridos que pudieron ser éxitos o fracasos, aunque eso casi nunca conduzca a nada.

Lo más importante, es que si quieres, siempre tendrás algo que escribir en el folio en blanco, aunque sean absurdas reflexiones como esta.

Siempre habrá un folio en blanco en el que podamos escribir de nuevo.

Un consejo: no tengas miedo de cometer faltas de ortografía. 

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