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Mostrando entradas de marzo, 2012

La historia de Pedro

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Foto por Mª Ángeles Atienzar
Me llamo Pedro Urrutia. Nací en Bilbao a finales de los 70, aquellos tiempos en que España necesitaba un soplo de aire fresco, una época en la que cada cual veía en el fin de la represión de un taponcete cuasi-dictador y su puñado de secuaces una nueva oportunidad de triunfo. Época marcada por el inicio de la democracia, esa democracia en la que todos tenemos voz, que todos somos iguales, que todos seremos escuchados, una igualdad que como ilusos todos nos creímos.
 Las nuevas ideas liberales se implantaban en España a la velocidad de la luz, las mujeres se echaban a la calle en busca de un trabajo, los negocios prosperaban, la música revolucionaba y la sexualidad estaba más presente que nunca en una sociedad acostumbrada a hacer el amor con la luz apagada y el camisón arremangado.
Con tan sólo 3 años me fui a vivir a Madrid con mi familia (mi hermana pequeña Paloma y mis padres). Yo venía de una ciudad grande pero aún así me fue imposible no sorprenderme…

El estudio

Marlene recibió el mensaje al móvil mientras esperaba en el portal. Ve subiendo. Se me ha complicado la cosa.
Pasó al portal sin dar la luz y subió a correprisa las escaleras, guardando la suficiente precaución como para que nadie le viera. Las posibilidades de encontrar a alguien conocido en el edificio eran ínfimas, ya que se encontraba en la otra punta de la ciudad, pero aún así era mejor andar con pies de plomo y no tentar a la suerte.  No es que Marlene estuviese haciendo nada malo, claro que no, jamás en su vida había hecho nada que excediese los límites de la legalidad, ni asesinatos, ni extorsiones, ni falsear la declaración de la renta, ni si quiera de niña se había atrevido a robar la piruleta roja del puesto de la señora Rosita, sin embargo, esta situación concreta no se encontraba claramente dentro de los límites morales.
Introdujo la llave en la cerradura, y al girarla y atravesar la puerta sintió una calidez que sólo se encuentra cuando llegas al que consideras tu hog…

Folios en blanco.

Dicen que el escritor tiene miedo cuando se pone delante de un folio en blanco. Es mentira. Todos tenemos miedo del folio en blanco.
En algún momento todos nos enfrentamos a un vacío literario que no es más que el miedo a un futuro aparentemente vacío.

Tenemos una mochila a la espalda cargada con nuestras propias historias, repleta de libros que pueden ser de amor, de suspense, de autoayuda, novelas históricas de hechos pasados y hasta novelas negras en las que el protagonista lleva nuestro nombre. Libros que pueden hacernos reír, llorar, maldecir, añorar, amar, temblar, y un sinfín más de verbos de la primera conjugación.
Así que un día, nos vemos en la obligación de comenzar a redactar otro libro, que puede ser de amor, de suspense, de autoayuda, de aventura y hasta novelas negras. Puede ser la continuación de una larga saga o puede ser aquella novela que dinamite tu estilo anterior y que gracias a su innovación te lleve a experimentar las glorias de un Premio Nobel. También podemo…
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