S.


-Te pesa tanto el miedo en las pestañas que ni si quiera eres capaz de abrir los ojos para ver lo que hay delante de ti.

-¿Y qué hay delante Sam? ¿Qué es lo que se supone que quieres que vea? ¿Qué te importa a ti el miedo que yo tenga? ¿Qué pasa si me quedo quieto y no soy capaz de dar un paso más?

-A mi me da igual lo que hagas. Me da igual tu manera de actuar, me da igual que no te liberes de tus prejuicios, que no seas capaz de enfrentarte a tu familia, que no tengas el valor de reconocer lo que te importo. Te dejaré de querer, a mi el amor no me hace tener la paciencia infinita de esperarte toda una vida a que te decidas a salir del armario, no soy de esos románticos que se creen el cuento de Romeo y Julieta y dibujan corazones en la clase de matemáticas.  A mí el amor me da la fuerza para enfrentarme a los pretextos, aunque esto sea nuevo para los dos, aunque me miren raro. Yo no me quedo como una rata de alcantarilla, muerto de miedo viviendo mi vida cuando se baja el telón, cuando se apagan las luces. Yo vivo de verdad, con los ojos abiertos, desnudo, mirando de frente. Así que me parece bien que tu no seas así, pero ten claro que yo no te voy a esperar como espera una colegiala ansiosa en la puerta del instituto a que salga al chico que le gusta, con su mejor sonrisa y su foto en la carpeta. Si tú no eres capaz de amarme sin condiciones me cansaré de ti, conoceré a otro, y me enamoraré de él. De otro que sea capaz de jugarse todo a una carta, y que no sea un marica cómo tu, que no es capaz de reconocer que está enamorado del que ha sido durante toda su vida su vecino de enfrente. Así que me importa una mierda si te paraliza el miedo, y si no das un paso más. Pero a ti sí que debería importarte, porque si sigues con los ojos cerrados, en el siguiente pestañeo te darás cuenta de que has perdido lo único sincero que has tenido en tus veintitrés años de vida.

-¿Es tu modo de amenazarme?

-Qué va, no te lo tomes así. Simplemente es algo informativo. Una reflexión objetiva sobre la realidad y el futuro. Me conozco, y sé que si no me das la certeza de la libertad absoluta para darte un beso en medio de la plaza del pueblo me cansaré, y me iré con otro que sea capaz de quererme con la luz encendida y mirándome a los ojos. No es una amenaza, simplemente es información, aunque no sea lo que te guste oír. 




-         - Yo jamás he tenido tanto miedo como ahora Sam.
-        -  Yo jamás he sido tan duro con nadie como lo estoy siendo contigo Jack.

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