Paco.


Querido Paco,

Te escribo esta breve nota porque a pesar de lo que te he hecho conservo la decencia y la educación, y porque no me gustaría que te quedaras sin entender lo que ha pasado.

Tras muchos años pensándolo finalmente me he decido a hacerlo. Puede que estés pensando que quizá haya hecho las paces con mi hermana, que me cambié el color de pelo una vez más o que he cambiado los números del euromillón. 
No es nada de eso. 

Hace algún tiempo que vengo pasando el dinero de la cuenta común a una cuentecita que me hice a mi nombre, con la intención de adueñarme de los ahorros de nuestra vida, Paco. Una vida construida a golpe de plancha y cacerola con el partido del Madrid como telón de fondo, y que a mí, a pesar de ponerme la sonrisa por las mañanas al igual que me ponía los rulos, nunca me ha satisfecho.

Nunca soporté esa manía tuya de darme una palmadita en el trasero cuando llegabas a casa, ni lo de dejar la cerveza en la mesa sin posavasos, que se queda siempre el cerco en la madera. Me sacaban de quicio tus modales al comer y esa puntillita que siempre tenías para todos los guisos: Que si te has pasado con las especias, que si otra vez acelgas, que si no es tan difícil hacer un arroz…Y lo de no decirme ni una vez lo guapa que estaba, Paco, que esas cosas le gusta a una oírlas de cuando en cuando. En fin, la lista es larga. 

La cuestión, que me voy con el dinero. Nunca fue lo mío hacer de sirvienta a cambio de nada, así que yo creo que con esto que me cobro podemos decir que estamos paces.  En el banco queda suficiente para pasar hasta que te vuelvan a ingresar la nómina, tampoco me iba a ir yo dejándote con el culo al aire Paquito, que no soy tan puñetera, hombre.

No se dónde iré, quizá a algún pueblecito de la costa, que ya sabes que lo de pasear por la playa me viene muy bien para la circulación.

Y no te pienses tú que me voy a buscar a otro hombre, no, que aún con tus cosas y todo yo te quise mucho Paco, y bien sabe Dios que tú serás el único para mí.

Espero que no me busques y que no te enfades mucho por este feo que te he hecho.

         Que seas muy feliz Paquito,

PD: Te he dejado un táper de lentejas en el congelador para comer mañana, les he echado chorizo, como a ti te gustan, y no te preocupes, que ya verás qué pronto aprendes a defenderte en la cocina. Por cierto, me he llevado también el collar de perlas de tu madre — que en gloria esté— que era monísimo, y total, tú no te lo ibas a poner. 

Un besito, cariño.


Tu Charo. 

Comentarios

El contenido de este blog está protegido mediante licencia Creative Commons a no ser que se especifique lo contrario.

Licencia Creative Commons



Entradas populares de este blog

Los predicadores

La chica de cristal

La verdadera historia de Blancanieves

La tarara

Enrededos en la lengua